lunes, 19 de septiembre de 2011

Represor fue detenido en el puente cuando pretendía huir a Paraguay

Escraches. En Bahía Blanca aparecieron afiches con su nombre.

Se trata de Félix Alejandro Alais, quien fue descubierto en un control de Migraciones. Hace una semana, un juez federal de Bahía Blanca había dictado su orden de captura por delitos de lesa humanidad. Está vinculado a la Triple A.

Quería escabullirse y perderse en Paraguay. Pero un control de Migraciones lo detuvo antes de cruzar el puente. Hacía apenas una semana que la Justicia había dictado el pedido de captura y prohibición de salida del país de Félix Alejandro Alais, ex comisario de la Federal, vinculado a la Triple A ya en 1974 por el periodista Rodolfo Walsh y partícipe de la Masacre de Catriel en Bahía Blanca. Ayer por la mañana fue detenido en el puente rumbo a Encarnación, acompañado por su esposa, que quedó en libertad.

El represor quedó detenido en el juzgado Federal de Posadas hasta que se determine cómo será su traslado a Bahía Blanca, donde lo esperan para ser juzgado en la causa del Quinto Cuerpo del Ejército, en la que está imputado por delitos de lesa humanidad, según confirmó a Misiones On Line el juez federal de esa ciudad bonaerense, Alcindo Álvarez Canale.

Alais es uno más de los represores que eludieron a la Justicia gracias a la Ley de Punto Final. Está sindicado como integrante de los aparatos represivos que persiguieron, secuestraron, torturaron y asesinaron durante la dictadura militar iniciada el 24 de marzo de 1976, ocupándose especialmente de la persecución ideológica de la comunidad universitaria de la Universidad Nacional del Sur” (UNS).

Alais es conocido en Bahía Blanca. Se sabe que fue torturador incluso antes de la última dictadura, como miembro de la Triple A y se lo vincula con el asesinato del diputado nacional Rodolfo Ortega Peña en 1974, aunque no aparece mencionado en la causa que maneja el juez Norberto Oyarbide.

Pero de acuerdo al testimonio del inspector Rodolfo Peregrino Fernández, habría participado en el asesinato.

También aparece entre los represores imputados en el juicio de Madrid por delitos de genocidio y terrorismo de Estado y por pertenecer a la Alianza Anticomunista Argentina.  Era subcomisario de la Policía Federal, en 1976, en Bahía Blanca cuando comandó un plan de persecución ideológica en la Universidad Nacional del Sur.

El doctor Carlos Mario Aggio declaró en el juicio que se desarrolla en la Universidad Nacional del Sur que fue Alais quien lo interrogó en la delegación local de la Policía Federal, tras ser secuestrado. Aggio reveló en la audiencia que el ex jefe policial amenazó con matarlo si no declaraba. Alais figuró hasta 2004 como socio de la cooperativa de trabajo Fast, que ese año ganó una licitación para brindar seguridad privada en la Universidad de Buenos Aires, revocada cuando se conocieron sus antecedentes.

Reciclado
Ya en democracia, se recicló como dueño de la empresa de seguridad FAST que prestó servicios en organismos estatales como el CONICET y la Facultad de Agronomía de la UNS.

Era el cuñado del general Carlos Guillermo Suárez Mason, entonces comandante del Primer Cuerpo de Ejército y había sido denunciado en 1974 por Rodolfo Walsh como un conspicuo miembro de los escuadrones asesinos de la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) o “Triple A”.

También es el hermano de Ernesto, un general que se hizo famoso en enero de 1988 por su extrema lentitud para desplazarse a Monte Caseros, donde se había sublevado Aldo Rico.

Debía reprimir el segundo alzamiento carapintada liderado por Rico, quien se había hecho fuerte en el Regimiento de Infantería 29 de esa localidad correntina.

Las tropas comandadas por Ernesto Alais jamás llegaron. El ex general también fue juzgado por delitos de lesa humanidad.

El ex federal detenido ayer en Posadas fue quien comunicó un “enfrentamiento” en el que murieron Pablo Francisco Fornasari, Juan Carlos Castillo, Zulma Matzkin y Mario Manuel Tartchitzky.

Fue el propio subcomisario Alais quien puso en circulación la falsa noticia de que en la calle Catriel los militares habían sido recibidos con fuego de armas automáticas, y que tras repeler la agresión durante media hora “resultaron muertas cuatro personas, tres masculinas y una femenina, y el secuestro de armas de guerra y explosivos”.

La pericia del médico forense Mariano Castex determinó que las víctimas fueron acribilladas estando tendidas boca arriba en el piso. Nada que ver con un enfrentamiento como había informado el por entonces subcomisario.

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