viernes, 13 de junio de 2014

En el aniversario de la desaparición de Alberto Agapito Ledo : Audiencia Pública con los querellantes y testigos de la causa Milani

El día martes 17 de junio en la sala 6, piso 3, de 12 a 14 horas, el Bloque Frente de Izquierda y los Trabajadores, integrado por los diputados Néstor Pitrola y Pablo López, convoca a una importante Audiencia Pública que contará con la presencia de los querellantes y testigos de la causa Milani, cuyos expedientes se tramitan en la provincia de La Rioja y Tucumán. Se harán presentes, además, diputados/as, organismos de derechos humanos, referentes políticos y sociales, querellantes de los juicios de lesa humanidad, entre otros.

La convocatoria se realiza en el marco de un nuevo aniversario de la desaparición del ex conscripto Alberto Agapito Ledo, desaparecido el 17 de junio de 1976. Los querellantes y testigos expondrán en la Audiencia el estado actual de la causa Milani, las denuncias sobre su participación en la represión durante la dictadura y los cuestionamientos a su ascenso como Jefe del Ejército, entre otras cosas.

Adjuntamos el proyecto de resolución elaborado por el Bloque Frente de Izquierda, firmado por 15 diputados, el cual repudia el ascenso del general César Milani y solicita al Ejecutivo Nacional su inmediata destitución.
Esperamos poder contar con su presencia.

Para comunicarse:

Néstor Pitrola 1553242356
Pablo López 0387155008610

Contacto Prensa: Maura 1540555424 – Olga 1560058303 - Cecilia 1140553294 - Agustina 1555770598

miércoles, 11 de junio de 2014

Piden frenar la remodelación del edificio del Batallón 601

Barrios por la Memoria y Justicia-Balvanera y Baldosas por la Memoria

Ubicado en Viamonte y Callao, desde allí se planeó la represión durante la dictadura en el ámbito de Capital. El edificio se vendió en 2003
 
Por: Infojus Noticias  -  Sol Vazquez
 
Organismos de Derechos Humanos denunciaron "la irresponsabilidad de quienes permitieron que se esté modificando la estructura del edificio" donde funcionó el Batallón de Inteligencia 601, desde donde se planeó la represión durante la dictadura en el ámbito de la Capital, y piden la suspensión de las obras.

Las obras de remodelación del edificio, ubicado en la Viamonte y Callao, a cargo de la Universidad de El Salvador, avanzan rápidamente tras una demolición interna parcial.

El edificio, ubicado en Viamonte 1818 y que desde septiembre de 2005 tenía aviso de obra, salió a licitación en el último semestre de 2002 y su venta se concretó en enero/febrero de 2003.

En este marco, Barrios por la Memoria y Justicia-Balvanera y Baldosas por la Memoria, piden "la inmediata suspensión de las obras, preservando pruebas y el valor histórico de los espacios donde se decidió la desaparición o muerte de miles de personas".

Solicitan además "se investigue cómo llegó ese edificio público a manos de la Universidad del Salvador, después de estar cerrado por más de una década".

"Los avisos publicitarios dicen que será habitado por más de cinco mil alumnos de la universidad y llamativamente el cartel de obra dice que el destino de uso del edificio será un `hotel`", advirtieron los organismos.

Además se preguntaron "¿qué clase de formación académica se impartiría en ese lugar a las nuevas generaciones, eliminando los vestigios de su triste rol histórico?".

Los organismos hacen "un llamado a los Poderes Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y del Estado Nacional a cumplir con la Ley 26.691 que exige preservar lugares donde sucedieron hechos emblemáticos del accionar de la represión ilegal, detener la demolición interna, preservar las posibles pruebas judiciales y restituir el edificio al patrimonio histórico como Espacio de Memoria".

La historia reciente cuenta que en febrero de 2000, el entonces jefe del Ejército, Carlos Brinzoni, anunciaba el cierre del Batallón y la futura venta del edificio, medidas que formaban parte del proyecto de reestructuración integral del área de Defensa, que tenía a Ricardo López Murphy como ministro.

El "Plan de Modernización para Mejorar la Calidad del Gasto" del Ministerio de Defensa preveía, entre otras medidas de ajuste y cambios en la organización de las Fuerzas Armadas, la venta de más de 100 inmuebles.

Para la venta de inmuebles había dos proyectos: uno consistía en concentrar personal de todas las armas en el edificio Libertador, despejando el Libertad (Armada) y, tal vez, El Cóndor (Fuerza Aérea) para su venta y el otro preveía la venta de 111 inmuebles considerados innecesarios, sobre un total de 1913 bienes inventariados en todo el país.

Entre los disponibles se incluía al edificio ubicado en Viamonte y Callao.

Hoy el Batallón 601, nombre de guerra del Servicio de Informaciones del Ejército (SIE) y rebautizado como Central de Reunión de Inteligencia Militar por el ex jefe del Ejército, Martín Balza, funciona en la guarnición militar de Campo de Mayo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Procesan a cuatro policías por privaciones ilegales de la libertad durante la última dictadura

Los judiciales que fueron perseguidos

Son integrantes de una patota de Coordinación Federal que intervinieron en operativos para detener ilegalmente a militantes de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación. Por este hecho ya fue procesado el ex ministro Albano Harguindeguy.

 Por Irina Hauser y Victoria Ginzberg


Así como parte del Poder Judicial tuvo un comportamiento cómplice con los crímenes de la última dictadura militar, un grupo de empleados judiciales sufrió la persecución del terrorismo de Estado. En la madrugada del 1º de junio de 1976, una patota de la Superintendencia de Seguridad Federal llevó a cabo varios operativos en los que se detuvo ilegalmente a delegados de la Unión de Empleados de Justicia de la Nación, militantes del peronismo revolucionario. Entre ellos estaban el actual secretario general del gremio, Julio Piumato, y Germán Moldes, ahora fiscal ante la Cámara Federal. Por haber formado parte de los procedimientos realizados esa noche, el juez federal Daniel Rafecas procesó ayer a Juan Manuel Grosso, Rafael Oscar Romero, Fausto José Mingorance y Carlos Enrique Gallone.

Grosso y Romero están acusados por haber intervenido en el operativo llevado a cabo en el domicilio de Vicente Alberto Maydana Casco “El Indio”, delegado del fuero comercial.

Maydana Casco vivía en el piso 15 de un departamento de Belgrano. Estaba en su casa cuando entraron los policías. Según surge del acta elaborada por los mismos miembros de la patota, mientras revisaban sus cosas pidió ir a la cocina para encender un cigarrillo y tomar un poco de agua. Su mujer, Susana Lamberto, que había sido encerrada en el baño, escuchó a un hombre gritar: “Este tipo se escapó”. Al parecer, Maydana Casco había intentado huir por la cornisa. Se sabe que cayó al vacío y murió –según establece el fallo de Rafecas– “en circunstancias no esclarecidas hasta el momento”. Susana Lamberto fue llevada a Coordinación Federal en el piso de un automóvil esposada y con una capucha en la cabeza.

A Mingorance y Gallone se les imputó su participación en el operativo de detención de Piumato –entonces delegado general del fuero Civil– en su casa de la calle Lezica, donde estaba junto a sus compañeros Luis Olmos y Luis Alberto Galaso.

El policía Gallone, al que hizo famoso una histórica foto de 1983 en el que aparece con su uniforme abrazando a una Madre de Plaza de Mayo, intentó abrir a tiros la casa de Piumato. Cuando logró entrar vio cómo Piumato, Olmos y Galaso se trepaban a la ventana rumbo al terraplén del tren. Había un escape por los balcones y de allí a las vías del Sarmiento. Los policías fueron detrás, la persecución duró un buen rato. Finalmente los cazaron, los desnudaron, los ataron, los tabicaron y los tiraron en una pequeña camioneta. Después, saquearon lo que había en el monoambiente. A Olmos lo agarraron del pelo y lo golpearon varias veces contra el piso del auto. Sentía cómo su cara, su boca, su nariz y sus ojos chocaban contra algo duro. Mientras duró el viaje los iban quemando con una colilla de cigarrillo.

Esa misma madrugada, en la calle Río de Janeiro, Germán Moldes les abrió la puerta a quienes se identificaron como integrantes de “una comisión de la Policía Federal”, que le comunicaron que lo venían a detener. Estaba con su mujer, que tenía siete u ocho meses de embarazo. Se lo llevaron en un Falcon verde y aunque lo vendaron le resultó fácil reconocer luego el lugar, era un edificio que había visitado varias veces en su condición de secretario de un juzgado.

Todos los militantes de la UEJN detenidos ilegalmente el 1º de junio de 1976 fueron interrogados con violencia, muchos torturados. Estuvieron desaparecidos cerca de diez días, los blanquearon en la Alcaidía de Tribunales. Algunos recuperaron su libertad meses después, como Moldes, otros estuvieron años presos. Piumato salió en 1983.

Los miembros de la patota del centro clandestino Coordinación Federal querían saber dónde estaba Wenceslao Caballero, el responsable máximo de la JTP Judiciales, quien sería asesinado en un enfrentamiento mucho después, en marzo de 1977.

El arresto ilegal de Moldes y de Gustavo Alberto Galligo se investiga en esta causa, pero en la resolución firmada ayer no hay procesados por su caso, ya que los policías que participaron no pudieron ser identificados todavía. Este fallo de Rafecas responsabiliza a los represores sólo por las privaciones ilegales de libertad, las “detenciones” (los procesa sin prisión preventiva), pero no por la permanencia de las víctimas en el centro clandestino que funcionó en Coordinación Federal. Por estos hechos, ya fue procesado el ex ministro de Interior de la dictadura y responsable de la Policía Federal, Albano Harguindeguy.

“Las detenciones llevadas a cabo en la madrugada del día 1º de junio de 1976 fueron ilegales, a pesar de las actuaciones instruidas por el Departamento Sumarios de la Superintendencia de Seguridad Federal”, señaló el juez. Fundamentó esa afirmación en la falta de orden de allanamiento y detención, la negativa a informarles el sitio en el cual se encontraban y a disposición de qué autoridades se hallaban detenidos, la brutalidad desplegada en los mismos la colocación sistemática de “tabiques” a los detenidos, la falta de conocimiento de sus familiares del lugar en que estaban alojados, la “legalización” de los operativos mediante decreto del Poder Ejecutivo. Para Rafecas, “todos estos elementos permiten encuadrar estos hechos dentro del plan de represión que se gestara con anterioridad al golpe de Estado. La descripción efectuada hasta el momento de las características que tuvieron los operativos realizados en los domicilios de las víctimas permite afirmar que dichos sucesos guardaron las notas propias de la desaparición forzada de personas que fueran sistematizadas por la Cámara Federal al momento de dictar sentencia en la Causa 13/84”.

domingo, 27 de abril de 2014

Detienen a torturador de Campo de Mayo y le secuestran armas

Mario Rubén Domínguez, alias "Escorpio", fue hallado en córdoba

Se le adjudica la participación en los secuestros de Diego Muñiz Barreto, Juan José Fernández y Floreal Avellaneda, entre otros.

Por: Franco Mizrahi

 El suboficial mayor retirado del Ejército, Mario Rubén Domínguez, fue detenido el viernes por la noche en su casa de Córdoba, acusado por crímenes de lesa humanidad cometidos durante
la última dictadura cívico-miliar, informaron a este diario fuentes judiciales. En el allanamiento, que fue realizado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, se le secuestraron varias armas por lo que también fue imputado por "tenencia de armas de guerra". A Domínguez se lo sindica como un conocido torturador que se desempeñó en Campo de Mayo bajo el alias de "Escorpio". De acuerdo con los investigadores integró uno de los grupos de tareas que actuó en aquella dependencia castrense en los primeros años del terrorismo de Estado. El próximo lunes será indagado a las 10 de la mañana en los tribunales de San Martín, en Buenos Aires.

Al imputado se le adjudica participación en los secuestros y torturas de Diego Muñiz Barreto (asesinado en marzo de 1977) y Juan José Fernández, de Beatriz Susana Castiglione de Covarrubias, Marilú Obreque Valenzuela e Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda (quien fue secuestrada con su hijo Floreal, de 15 años. El cadáver de Floreal fue hallado el 14 de mayo de 1976, en el Río de la Plata). Todas fueron víctimas que pasaron por Campo de Mayo y luego brindaron su testimonio.

Durante muchos años, las pocos sobrevivientes del terrorismo de Estado que estuvieron secuestrados en el centro clandestino de detención (CCD) El Campito, uno de los más grandes del país, asentado en la guarnición militar de Campo de Mayo, mencionaban en sus declaraciones judiciales a un torturador conocido como "Escorpio". "Escorpio siempre fue buscado. Se lo nombraba mucho, sobre todo, las mujeres", explicó un investigador. Tras un trabajo fino que refleja la compleja reconstrucción que se realiza en las causas de lesa humanidad, quienes realizan la pesquisa concluyeron que el mentado Escorpio es Domínguez.
De acuerdo con el análisis de su foja de servicio, los investigadores determinaron que Domínguez prestó servicio "en comisión" en el Departamento de Inteligencia del Estado Mayor del Comando de Institutos Militares desde el 2 de abril de 1976 hasta el 15 de diciembre de 1977. Los testimonios ante la justicia dan cuenta de la presencia de Escorpio/Domínguez en esa fecha en Campo de Mayo y los jefes castrenses que firman sus calificaciones tuvieron actuación en el CCD El Campito. Por caso, en 1976, el coronel Fernando Verplaetsen, entonces jefe del Departamento II de Inteligencia del Comando de Institutos Militares calificó a Domínguez como "uno de los pocos sobresalientes para su grado". En 2010, Verplaetsen fue condenado a 25 años de prisión por crímenes de lesa humanidad cometidos en la ex Zona IV.

En su declaración del 30 de septiembre de 2009 ante el Tribunal Oral Federal de San Martín, el ex suboficial Víctor Ibáñez afirmó que a un torturador (de Campo de Mayo) "le decían Escorpio", "de apellido Domínguez" y señaló que "era ingeniero, suboficial". Ibáñez relató que "una vez sorprendió a Escorpio, que era un sinvergüenza, en un cuartito chico donde había chicas, que le manoseaba los pechos a una chica, cordobesa, que hablaba bien en cordobés". Los investigadores notaron que, de acuerdo con su legajo, Domínguez se formó como ingeniero. El hecho de que haya sido detenido en Córdoba no sería una casualidad.
Lejos de resultar una anécdota, el imputado, en el horóscopo, es del signo Escorpio: nació el 28 de octubre. Ocurre que Marilú Obreque Valenzuela, secuestrada el 30 de marzo de 1976 aseguró a la justicia que "uno de los individuos que les cuidaba se llamaba Escorpio", y que "extrañada ante este nombre le preguntó por qué se llamaba así, respondiéndole este que ese era el signo de 'ellos'".

La detención de Domínguez la ordenó la jueza federal de San Martín Alicia Vence, la misma que está cargo de la causa Contraofensiva Montonera y que fue cuestionada por postergar durante un mes la indagatoria en ese expediente de dos militares retirados que luego se fugaron. Con mayor premura que en aquella ocasión, Vence firmó el jueves pasado un exhorto solicitándole a su par de Córdoba, Alejandro Sánchez Freytes, el allanamiento en el domicilio de Domínguez y su detención. El viernes se ejecutaron las medidas. Desde entonces, el suboficial retirado del Ejército está detenido y a primera hora del lunes será indagado por la jueza de San Martín.

miércoles, 16 de abril de 2014

Un prófugo encontrado: arrestaron al represor Gerardo Jorge Arraez

Tenía orden de captura desde hace dos años. Cuando lo detuvieron, tenía un documento de identidad falso. Fue miembro de las patotas del Banco y el Olimpo, donde era conocido por el apodo de Nito.

 Por Adriana Meyer

A sus sesenta años, Gerardo Jorge Arráez, imputado por crímenes de lesa humanidad, tuvo la energía y los recursos suficientes para permanecer dos años prófugo de la Justicia. Sin embargo, el lunes mientras caminaba cerca de su casa fue detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que le secuestró un DNI con una identidad falsa. Ayer este ex oficial de la Policía Federal y represor del centro clandestino Olimpo fue indagado por el juez federal Daniel Rafecas, quien investiga los delitos cometidos por represores del Primer Cuerpo de Ejército. Arráez, alias Nito, está acusado como coautor de secuestros y torturas de 285 víctimas que permanecieron cautivas en los centros Banco y Olimpo, y su participación necesaria en el homicidio de 19 personas que el 6 de agosto de 1978 fueron “trasladadas” desde el Olimpo, para su seguro e inmediato homicidio. Durante la indagatoria fue asistido por su defensor, el ex juez Francisco Trovato, condenado en 1999 por cohecho agravado, en el sonado escándalo del placard, e inhabilitado de por vida para ejercer cargos públicos, pero no así la profesión de abogado.

Arráez, de 64 años, fue hallado por personal de la PSA, tras haberse fugado en 2012. El Ministerio de Justicia había ofrecido una recompensa de 100 mil pesos para quien colaborara con datos para su detención. Fuentes del caso aseguraron a Página/12 que no ofreció ningún tipo de resistencia. Al momento de ser aprehendido, el represor tenía en su poder un documento de identidad falso, con una foto suya, pero a nombre de Jorge Alberto Rodríguez, clase 1953. Por este hecho, el juez Rafecas ordenó que se investigue el delito de falsificación de documento público destinado a acreditar la identidad de las personas.

Hasta su detención, Arráez ejercía la profesión de abogado, pero a fines de los años ’70 ostentaba el cargo de oficial inspector de la Policía Federal, con destino en el Departamento Situación Subversiva de Coordinación Federal. En los campos de exterminio Banco y Olimpo habría utilizado el apodo Nito, según una de las testigos sobrevivientes que declaró en la causa. Arráez sacaba fotos a las detenidas luego de la tortura y esas imágenes reflejaban los episodios aberrantes que sufrían las víctimas. Los testimonios también relatan que exhibía un exagerado apego al culto católico, a tal punto que las víctimas recordaron que el tal Nito fue quien se encargó de montar una suerte de capilla en el interior del centro clandestino, donde colocó la imagen de una Virgen y cerca de ella un cartel que decía “Olimpo, el lugar de los dioses”.

Una vez que culminó la declaración indagatoria, el represor fue derivado a la cárcel de Marcos Paz y en diez días el juez Rafecas deberá resolver su situación procesal.

Los delitos cometidos en el denominado circuito represivo ABO, que incluye los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo, ya cuentan con 25 represores condenados y otros diez cuyos casos están a punto de ser elevados a juicio oral. En cambio, la causa de Arráez recién comienza, a pesar de haber estado imputado desde el inicio, porque pudo mantenerse en la clandestinidad hasta ahora.

lunes, 10 de febrero de 2014

Caso Milani: Familiares de Plutarco Schaller denuncian que Milani sabía de las torturas en La Rioja

En conferencia de prensa en la sede de la AMP, donde estuvo el Secretario de DDHH de CTERA Rogelio De Lonardi, Madre de plaza de mayo de la Rioja, Marcela de Ledo y Alfredo Olivera; la hija de Plutarco Schaller, Gabriela, reveló ante la prensa que tanto su padre como su hermano, reconocieron a Cesar Milani en la Rioja cuando estaba en el regimiento 15 de infanteria, datos que ya se aportaron ante Fiscalia Federal, pero que todavia no observaron ninguan acción. Sostiene que habria elementos de sobra para procesar al Cesar Milani pero no entienden porque razón la causa esta paralizada, ademas que el militar esta propuesto para que asuma la máxima jerarquía en el Ejercito. Asimismo, Gabriela, relato que su hermano con 18 años fue "torturado" y quien estaba a cargo en ese momento del Regimiento 15 de la Rioja era Cesar Milani.




domingo, 15 de diciembre de 2013

La Secretaria de inteligencia, (SIDE) admite tener archivos de personas desaparecidas.

Por primera vez la Secretaría de Inteligencia admite poseer archivos de personas desaparecidas. Detalles de una revelación que puede dar un vuelco en la búsqueda de verdad, memoria y justicia.

Historia. Las revistas de Editorial Atlántida usaron a Alejandrina para propagandizar la dictadura. Ella, ahora, reclama justicia.

Dónde están los desaparecidos, qué fue de los niños apropiados por el terrorismo de Estado o quiénes ejecutaron los vuelos de la muerte son algunas de las incógnitas que podrían develarse si se abrieran todos los archivos “secretos” de la última dictadura militar. El 6 de noviembre se encendió una luz de esperanza en este sentido cuando, en una revelación inédita, la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) reconoció que posee archivos sobre las víctimas de la represión. La central de espionaje estatal, reticente a brindar información referida al período ’76/’83, lo reconoció a través de un escrito que le envió al juez federal Sergio Torres en respuesta a una querella presentada en la causa ESMA por Alejandrina Barry, hija de desaparecidos, quien pretende reconstruir qué sucedió con sus padres Susana Mata y Juan Alejandro Barry, y se juzgue a los responsables.

El 15 de diciembre de 1977, Susana –quien estaba con Alejandrina, de apenas 3 años– perdió la vida en un operativo que las fuerzas armadas argentinas y uruguayas desplegaron en la ciudad balnearia de Lagomar –en las afueras de Montevideo–. Allí, además, fueron detenidas varias personas que fueron trasladadas a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde recibieron torturas e interrogatorios por parte de patotas de marinos. Entre las víctimas se encontraba el pianista Miguel Ángel Estrella. Alejandro murió el mismo día que su esposa, en el aeropuerto de Carrasco, tras ser “embestido por automóviles pertenecientes a las Fuerzas Armadas Argentinas”, según detalla el expediente judicial. En el mismo operativo fue secuestrado Jaime Dri, trasladado luego a la ESMA.

En pos de profundizar la investigación sobre los homicidios de sus padres, el 30 de agosto de 2012 Alejandrina solicitó al juez que “se libre oficio al Poder Ejecutivo Nacional a los fines de que remita toda la información obrante en la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) relacionada con los operativos realizados en la República Oriental del Uruguay durante los meses de noviembre y diciembre de 1977, así como toda documentación relacionada con Juan Alejandro Barry, Susana Mata o Alejandrina Barry. Solicitamos se incluya expresamente toda documental que pueda haber sido catalogada como ‘secreta’”. Y repitió el pedido “al Ministerio de Defensa, y por su intermedio al actual jefe de la Armada Argentina”.

Torres hizo lugar a la solicitud e interpeló a la ex SIDE. Pero en principio no obtuvo respuestas. Reiteró el interés en dos ocasiones. El 6 de noviembre pasado la secretaría, finalmente, se dirigió al magistrado: “Se hace saber que realizada una amplia búsqueda en las distintas áreas de este Organismo con posible incumbencia en aquello que resulta objeto de requerimiento, la misma ha arrojado como resultado en una de ellas, información que podría resultar de interés para la investigación y que a todo evento igualmente se acompaña a título de colaboración en sobre cerrado en un total de tres (3) fojas, desconociéndose los motivos y/o las circunstancias en las que fue cargada en su momento”.

“Respecto de la documentación que se remite, se hace saber que la búsqueda solicitada se realizó por nombre y apellido y viceversa”, se describe en el escrito que lleva la firma del director de Asuntos Institucionales, informaron fuentes judiciales. Si bien los datos que se proveyeron no son novedosos respecto del contenido, sí lo son en lo referente a la documentación que, evidentemente, aún conserva la secretaría sobre el período 1976-1983.

Sobre Susana, la SIDE, además de brindar datos de filiación, informa que el 30 de enero de 1975 “se encuentra detenida y puesta a disposición del PEN”. Luego anoticia que el 3 de mayo de 1979 “cesa su detención”. Ocurre que Susana fue privada de la libertad de forma clandestina junto a su pareja a fines de 1974 cuando estaba embarazada y fue recluida en el centro clandestino “Pozo de Banfield”, aproximadamente, entre el 15 de noviembre y el 15 de diciembre de 1974. Luego fue legalizada, tal como confirma la SIDE, y trasladada a la cárcel de Olmos donde nació Alejandrina, el 19 de marzo del 1975, quien también permaneció presa en sus primeros meses de vida (estos hechos se investigan en la causa “Pozo de Banfield”).

La Secretaría de Inteligencia también detalla datos filiares de Juan Alejandro (los nombres de sus padres y su domicilio) e indica que estuvo detenido a disposición del PEN a partir del 4 de diciembre de 1974. En este caso se anexa un apartado con “antecedentes”. Allí se especifica que Juan Alejandro es hermano de “Barri, Enrique Rodolfo (NG) ‘Pingüino’” y responde al alias “Jaime”. De acuerdo a la documentación, al 9 de noviembre de 1976, “el causante integrante de la OPM ‘Montoneros’, justamente con su hermano Enrique Rodolfo (NG) ‘Pingüino’, actúa en el Partido de Alte. Brown, siendo responsable del Consejo de Agrupaciones de la JP”. La SI remite el origen de la información al Batallón de Inteligencia 601.

Enrique, tío de Alejandrina, continúa desaparecido, al igual que su mujer Susana Papik. Alejandro y Susana fueron asesinados en Uruguay 36 años atrás, como se describió anteriormente. La odisea de Alejandrina no concluyó con la muerte de sus padres: pocos días después de aquel trágico hecho, la niña fue “secuestrada” y utilizada para una campaña de desprestigio de las organizaciones guerrilleras que fue ejecutada desde tres revistas de la editorial Atlántida: Gente, Somos y Para Ti. En el 2009, Barry (38), quien integra el Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), denunció ante el juzgado de Torres a los directivos de la editorial y a los responsables periodísticos de los medios que utilizaron su imagen para manipular lo que había sucedido con su familia. La presentación se realizó por “conexidad” con la causa de Thelma Jara de Cabezas –la madre de un desaparecido que estaba secuestrada en la ESMA y fue “entrevistada” por la revista Para Ti para declarar en contra de los “subversivos” mientras la CIDH visitaba la Argentina–, caso que se investiga en el mismo Juzgado Federal Nº 12 por su vinculación a la causa ESMA.

“Los datos que brindó la SIDE demuestran que la institución tiene los archivos de aquella época y contienen valiosa información. Seguiremos exigiendo su apertura. La documentación que allí se pueda encontrar puede contribuir al hallazgo de los niños apropiados”, aseguró Myriam Bregman, abogada del CeProDH, a Veintitrés.

Desde la asonada militar del 24 de marzo de 1976, la ex SIDE mantuvo estrechos vínculos con el Ejército. Por tal motivo, no sorprende que en su respuesta a Torres explicara que el organismo que originó la información fuera el “B.ICIA.601”, es decir, el Batallón de Inteligencia 601. Un ejemplo de aquella mancomunión es el agente de inteligencia Raúl Guglielminetti, quien se desempeñó en ambas dependencias durante la dictadura.

La secretaría también tuvo injerencia en la ejecución del Plan Cóndor (la operación coordinada de las dictaduras del Cono Sur) y se estima que operó como una “inteligencia de la inteligencia” por sus vínculos con el Batallón. Los investigadores consideran que “la casa de los espías” podría tener un archivo superior incluso al que elaboró la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dipba). Por caso, bajo el gobierno de facto la SI habría distribuido información sobre personas a diferentes fuerzas de seguridad del país.

En este contexto, y a días de conmemorarse tres décadas de democracia ininterrumpida, ¿no es tiempo de que se difundan aquellos documentos históricos?